HAZME, SEÑOR, UN INSTRUMENTO DE TU PAZ


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Maravillosa oración de san Francisco de Asís.
Resume de forma sublime el segundo mandamiento del amor al prójimo
Si cumpliéramos lo que pide, la tierra sería un paraíso, la antesala del cielo.
Hazme un instrumento de tu paz. “Bienaventurados los que ponen paz, porque serán llamados hijos de Dios”.
Los que no ponen paz… son hijos de otro padre.
Hijos de Dios; nada menos. Los hijos de Dios no odian, no maldicen, no persiguen: aman, incluso, a sus enemigos.
Seguidores de Cristo, Príncipe de la Paz.
Hijos de María, reina de la paz. Los católicos por esencia son pacíficos o debieran serlo.
¿Cómo ser instrumento de tu paz?

 

  • Donde haya odio, ponga tu amor.
  • El odio se parece hoy a esos grandes incendios que devastan todo y que parecen imposibles de apagar. Si juntáramos todo el odio que existe en todos los hombres, formaría montañas y montañas.
  • Odio que carcome los corazones, odio que se traduce en palabras venenosas, injuriosas y en acciones violentas, sin excluir el matar; terrorismo, secuestros, robos, injusticias…
  • Ponga tu amor: “Amaos como Yo os he amado.” Es una invitación sublime  “como Yo os he amado”. La medida es hasta la muerte y muerte de cruz.
  • Ponga pensamientos de amor. El que en su mente ama a los demás, puede después decirles palabras bondadosas y tratarlos con amor,
  • Empecemos por cristianizar  nuestras mentes que sin querer retienen y elaboran pensamientos de odio, indiferencia y egoísmo. Basura de la peor clase.
  • Aquí en USA el tambo de basura se utiliza mucho; se sacan los tambos  fuera de casa durante la noche para que  los encargados la recojan y se la lleven.
  • Ojalá que vaciáramos  de forma semejante la basura  mental y del corazón. La basura no retirada produce malos olores, enfermedades, epidemias. La basura mental y cordial enferma a los humanos y a veces gravemente.{mospagebreak}

Ponga palabras de amor: la benedicencia: El hablar bien del prójimo, de todos sin excepción. “De nadie diré  lo malo que he escuchado y de todos diré lo bueno que sepa”. Esta es la fórmula cristiana.
Un autor francés católico dijo esto: “Si Cristo pasara por un camino solitario y encontrara  tirado un perro muerto, no voltearía la cara con asco, sino que diría:  ¡Qué dientes tan hermosos tenía ese perro!”
Todas las personas con las que me encuentro me superan en algo. En ese sentido aprendo de todas.
Una chica de México me pidió un día un consejo eficaz para corregir de raíz la fatídica costumbre de murmurar. Le dije: Reza un avemaría cada vez que se te escape una crítica. Le parecía un consejo fácil de cumplir. Pero, posteriormente, me dijo: Padre, los primeros días tuve que rezar varios rosarios. Luego, poco a poco, fueron disminuyendo las avemarías…como si se encendiera un semáforo rojo y no se me escapa ninguna crítica.

Ponga acciones de amor
Rezar por el prójimo
Ofrecerle algún tipo de ayuda: un oportuno consejo, un servicio que despierte en él una sonrisa, ofrecerle mi perdón por las ofensas. Y pedir yo también perdón.
El apostolado hecho con Cristo es un acto de amor al prójimo. Una sonrisa sincera cuesta poco y ofrece mucho
El amor empieza por casa: por hacer felices a los de casa, sin buscar recompensa. El amor en la familia y en el matrimonio. Un simple minuto al día sería suficiente para mantener un matrimonio a flote: ¿Cómo puedo hoy hacer feliz a mi mujer o a mi marido?
El amor fuera de casa. El setenta y cinco por ciento de las personas con las que te encuentres están necesitadas de amor, de ánimo, de fortaleza. Dales un poco de eso. Y te sentirás tu mismo más feliz.{mospagebreak}

Donde haya injurias, perdón
No se necesita ir muy lejos para encontrar injurias. Se puede injuriar hasta con el claxon del carro. En México, no sé aquí, se pueden decir cosas terribles tocando el claxon varias veces.
Palabras horribles que alguien  algún día te ha dicho o hayas dicho tú. Perdona o pide perdón. Necesitamos ambas cosas; Porque otros nos han ofendido, pero también nosotros lo hemos hecho.
Si el perdón es lo más difícil del cristianismo, también es lo más meritorio. Cristo perdonó a todos los hombres  y mujeres  de todo. Tú has sido perdonado, perdonada por Él de todo. Ése es el gran argumento para que perdones tú también.
Rezar el Padrenuestro compromete a perdonar…Perdona…

Donde haya dudas, fe.
Si algo  existe hoy en muchas mentes, incluso mentes de buena voluntad, es la ausencia de certezas y  la acumulación de dudas.
Muchos profetas levantan la voz para argumentar que tienen la verdad. Unos dicen una cosa y otros la contraria. Y escuchando sus razonamientos, más o menos convincentes, lo que se logra es una gran confusión.
Por si a alguno les sirve, les puedo decir que yo no me he complicado la vida ni la fe creyendo en el Evangelio, aceptando firmemente al Vicario de Jesucristo en la tierra, se llame Pedro, se llame Juan o Benedicto; escuchando a los obispos en comunión con el Papa; aceptando, pues, el magisterio de la Iglesia.
El Magisterio de la Iglesia me dice que Dios existe, que es mi Padre; que Jesús es el Hijo de Dios, que me salvó con su pasión y muerte; me enseña que María Santísima es Madre de Dios y madre mía y lo creo y lo acepto con la mente y el corazón.
El Magisterio de la iglesia me recuerda y me explica las verdades morales, y yo las acepto, auque cueste vivirlas.
Lo mejor que he escuchado en mi vida es esto: “Ud me enseñó a creer.” Ojalá que a través de Guadalupe Radio pueda lograrlo para miles.

-Donde haya desesperación, esperanza
El grado de desesperación en nuestro tiempo ha crecido inmensamente. El número de los que han perdido la esperanza y el sentido de vivir es de millones, sobre todo entre los jóvenes.
El índice de suicidios, es decir de personas que  han perdido toda esperanza en la vida y por eso se fugan de ella va en aumento, sobre todo entre los jóvenes.
¡Qué gran acto de amor es devolver a un ser humano  la alegría de vivir, la ilusión de creer, la felicidad de vivir para algo y para alguien!
Este programa se ha propuesto entre otras cosas aumentar la alegría y la paz en las personas que la necesitan. Y gracias a Dios esto se está dando como mucho de Uds. lo  mencionan.
La fe debe ser viva y operante. La fe es una certeza que llena la vida de serenidad y alegría, de fortaleza en medio de las tribulaciones, de entusiasmo en el apostolado, de amor a Dios y a los hermanos.
Esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe. Pero la fe es como las hogueras, que para seguir alumbrando y calentando necesita ser alimentada con nueva leña; es decir, tenemos que ejercitar la fe, debemos ejercitar nuestra creencia en que Cristo está vivo, y presente en el sagrario, en la Eucaristía; de que Él nos perdona los pecados a través del sacerdote, de que María es nuestra tiernísima madre que nos acompaña en todo momento y lugar. Ejercitar la fe en el Vicario de Cristo, en que por medio de él Cristo mismo nos habla.
La gente que vive su fe tiene una razón para vivir, para amar, para sufrir.{mospagebreak}

-Donde haya dudas ponga fe. Hoy día, si no defiendes tu fe, te la quitan, te la roban. Defiéndela, porque, si te la quitan, te habrán robado lo más grande que tenías. Si por venir a los Estados Unidos has ganado algo de dinero, incluso mucho dinero, pero has perdido la fe, no ha valido la pena. Y lo peor de todo es estar en el error y pensar que se está en la verdad.

- Donde haya desesperación, esperanza.
- Cuanta tristeza, amargura y desesperación hay en nuestro mundo. En carro lujoso o discreto, vestido ricamente o pobremente va un hombre o una mujer que es no feliz. ¡Qué lejos de serlo!
- Uno que se quita la vida es porque ha perdido toda esperanza, toda fe: No cree  en nada ni espera en nada. Y concluye que lo único es acabar con todo. Y se va por la puerta falsa.

Si el dinero hiciera felices a  los hombres, todos los millonarios serían felices. Pero la felicidad  tiene muy poco que ver con el dinero y mucho que ver con el amor.
Ejemplo de un ex-banquero sin decir su nombre….
También los pobres pueden entrar en el túnel de la desesperación por falta de confianza en Dios y en sí mismos; por envidiar a los que sí tienen. No tener dinero y no tener fe es una situación difícil de soportar.
Aunque no te de cosas materiales, si alguien te da o te devuelve la fe, te habrá realmente enriquecido.

Donde haya tinieblas, luz
- La mente puede estar a oscuras cuando no tiene la verdad.
- ¿Existirá Dios? ¿Qué sentido tiene el vivir, el sufrir, el morir? ¿Después de esta vida hay algo más? No hay nada.
- Muchos de Uds. tienen respuestas a estas preguntas serias. Mas no todos.
- Constituye un delicado acto de caridad dar respuesta a estos interrogantes de los hombres y mujeres que caminan por ahí sin rumbo, como autómatas.
- Las dudas como tales no hacen nada bien. Cuanto antes hay que resolverlas, porque pueden  ser como una bomba de tiempo, que no explota en el momento, pero explota después.
- A veces el proceso de cambiarse de religión comienza por una duda que alguien se encarga de inocularme en mi mente, una duda, una sospecha. Luego, si no se da respuesta adecuada, puede venir la decisión de cambiar de religión. Muchos lo han hecho y lo siguen haciendo, y además creyendo que tienen razón.
- Puede darse el caso, y se da de personas que  después de un tiempo de salirse de la religión católica, se dan cuenta de que  cometieron un error, pero no siempre se animan a regresar, sino que toman la decisión de no seguir ninguna religión, con la excusa de que cada uno dice una cosa diversa.

- Donde haya tristeza, alegría

- Es abundar sobre lo mismo. Personas verdaderamente felices no hay muchas. Porque la felicidad se conquista, no le cae a uno por casualidad.

- La alegría procede del amor, del amor a Dios con todo el corazón, toda el alma, toda la mente y todas las fuerzas.

- Amar es cumplir la voluntad del amado, evitando lo que le desagrada, evitando el pecado, cumpliendo los deberes que tengo como cristiano.

- La alegría procede también  del amor al prójimo como a sí mismo.

- Decía Alfred Adler, un famoso psicólogo discípulo de Freud: Cómo curar la melancolía en catorce días, en dos semanas: haciendo  cada día un servicio, un acto de caridad con el prójimo, algo que despierte en él una sonrisa. Adler no era católico. ¿Quién iba a pensar que el mandamiento del amor al prójimo era la mejor terapia para curar la tristeza?

- Donde haya tristeza, alegría

Hazme instrumento de tu paz
Donde haya odio, ponga yo amor
Donde haya injurias, perdón
Donde hayas dudas, fe
Donde haya desesperación, esperanza,
donde haya tinieblas, luz,
Donde haya tristeza, alegría.

Oh Divino maestro,
Concédeme que no busque
Ser consolado, sino consolar,
No ser comprendido, sino comprender,
No ser amado, sino amar,
Porque es dando como recibimos,
Es perdonando como somos perdonados,
Es muriendo como nacemos a la vida eterna.